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Cerrajeros profesionales
Una puerta puede convertirse en una gran molestia cuando su cerradura empieza a deteriorarse, incluso pueden volverse peligrosas, y que corremos el riesgo de quedarnos encerrados en una habitación, o peor aunque un infante se quede encerrado por culpa de esa cerradura de mala calidad, o por la antigüedad de esta, en fin varios factores que pueden afectarnos de la misma manera. Hay ocasiones en las que por accidente un familiar le ocurre algo en el baño puede que quede inconsciente y encerrado al no estar en condiciones de sacar el seguro de la puerta desde dentro. Hay ocasiones tan extremas en las cuales no tenemos tiempo de pensar y analizar una buena solución de inmediato, mucho menos de llamar a un profesional o de ir por ayuda más capaz.
En todo momento de vida corremos con la mala suerte de que alguna de estas situaciones se nos presente de manera inesperada. Muchas veces no tenemos acceso a herramientas contundentes para estas situaciones como una ganzúa o algo por el estilo. Así que utilizaremos lo que tengamos más a la mano o al menos más fácil de encontrar. Te presentamos dos maneras de abrir una cerradura.
La tarjeta de crédito
Este método es uno muy convencional sencillo y rápido, una tarjeta de crédito es una opción más rápida y a la mano que podemos usar esto como una referencia ya que una identificación o carnet de conducir también puede resultar para usar este método, de esta manera no tendrás que arriesgar tu tarjeta de crédito a que se dañe o rompa. Procedemos a empujar la puerta con nuestro cuerpo, esto para que pasador quede presionado y sea fácil empujarlo, luego introducimos nuestra tarjeta por el borde que se encuentra entre la orilla de la puerta y el marco, de arriba hacia abajo y muy lentamente empieza a deslizar la tarjeta en forma de zigzag, en ningún momento dejes de empujar la puerta, una vez que llegues al sitio donde sabes que se encuentra el pasador empieza intentar empujarlo hacia dentro, se insistente hasta que lo consigas.
El destornillador
En momentos que se nos hace imposible hacer las cosas sin paciencia por la desesperación y estrés del momento tenemos que recurrir a métodos más agresivos, y sacrificando la cerradura por un bien mayor procedemos a romperla, pero debemos tomar en cuenta si se hace de manera incorrecta solamente se empeorara la situación, con un destornillador de estría puedes romper la cerradura, puedes usar un martillo como ayuda adicional. Introduce el destornillador en la cerradura y empieza a girarlo en el sentid en que la cerradura abre, si lo haces en sentido contrario podrías bloquear a cerradura por completo y a este punto todo se tornaría peor. Con ayuda del martillo empuja el destornillador y síguelo girando, llegara a un punto en que tocara la cerradura interna y abrirás desde dentro. Tú cerradura abra quedado destruida pero abra salvado la situación de manera rápida.
Si eres del tipo de persona que posee nervio de acero, que no se frustra en momentos como estos y que tiene mucha paciencia puedes optar por desarmar la cerradura. Para hacer esto busca con calma destornilladores y cuchillo, una vez que los tengas empieza por quitar la tapa y la manilla, estos salen con presión, puedes utilizar el cuchillo para ello, una vez que lo consigas te toparas con tres tornillos, os aferrados a la puerta y otro en la parte estructural de la manilla, primero saca los dos que están aferrados a la puerta y por último el de la manilla, luego empuja hacia dentro y ya la manilla abra caído, quedara expuesto el gancho que hala el pasador y con un objeto delgado abre la puerta.

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